viernes, marzo 03, 2006

ISLA DE PASCUA

















Al llegar a Rapa Nui, la sensación es impresionante. Uno siente que llegó a una parte del mundo lejana (a pesar de ser 5 horas de vuelo desde Stgo), desconocida, media inhóspita, entre el Caribe y la India. Eso es lo que pasa, uno se encuentra con una isla paradisíaca con aire limpio, mar turquesa, vegetación colorida, paisajes preciosos, impactantes en medio de un mundo que le está abriendo paso al turismo. Por otro lado está la mística del lugar, lo autóctono de su gente, la cultura, la tradición, los ritos, las fiestas, lo que parece estar en medio de un país en medio de Asia. ¡No de Chile! En ningún minuto sentí estar en Chile. No por lo lindo que es sino porque es demasiado distinto en todo sentido, desde las costumbres, hasta las personas que habitan la isla. La calma y la paz se sienten a cada instante.
En poco tiempo logré conocer muchos de los lugares más turísticos, donde nos llevaban los tours, y quedé impresionada con todo. Me llamó la atención tanta belleza natural, tanta historia, y tanto que ver. Me quería quedar más tiempo, porque sentía que era demasiado poco (4 días), y a pesar del tamaño de la isla, es demasiado lo que hay para visitar, conocer, y descubrir. Me faltó interactuar más con los nativos, conocer más sobre sus vidas en esa isla en medio del Pacífico. No me quedó claro si se sentían más polinésicos o más chilenos.
Cada vez que me encontraba con un nuevo moai me impresionaba más, no quedaba chata de ver tantos como mucha gente me comentó. Quería ver más y quería entender los fenómenos que hicieron que hace tantos años personas como nosotros, pudieron llegar a construir con sus propias manos esas estatuas de piedra tan perfecta, inmensa y con todo un sentido especial.
Cuando el guía nos explicaba como hacían los moai en los volcanes, los tallaban y cuando estaban listos los llevaban a la orilla del mar y los subían a los Ahu (altares) con un sistema muy complejo, que se les rompía todo en el camino y por eso quedaban botados en el camino. ¿Por qué hacían este trabajo enorme para que después se fueran despedazando en el camino?. Le pregunté al guía que por qué no se llevaban la piedra al Ahu y la tallaban ahí mismo. Me dijo que no se sabía, pero lo más probable es que tenía un sentido místico, espiritual o algo por el estilo, para tener que crearlos en el volcán.
Lo que me llamó la atención sobre eso fue que las personas en esa época vivían en base a razones muy espirituales, llevados por ritos, mística, o por el Mana (poder especial). No vivían en base a lo racional o a la inteligencia. Y siendo así lo que lograron y lo que crearon fue mucho más allá.
Lo que los seres humanos creamos hoy en día con la inteligencia, que se destruye fácilmente, no prospera, la tecnología cambia todos los días, todo pasa rápido, todo se desecha. En cambio lo que fue creado bajo un poder místico, espiritual sigue por años y años, y se vuelve intocable, pasa a ser parte de la cultura de un pueblo y queda y muchos podemos observarlos y admirarlo.
Lo que me llegó en la isla fue más que mirar un paisaje hermoso o conocer un lugar nuevo. Fue demasiado especial lo que me pasó. Me emocioné mucho, al darme cuenta que mi papá había sido clave en la expansión del turismo y cómo muchos hablaban de su obra con mucha admiración. Me refiero a la extensión del aeropuerto en el año 87 lo que hizo posible que llegaran muchos más aviones, por lo tanto, más turismo y más ingresos al pueblo.
Me impactó ver una playa paradisíaca, con mar turquesa, arena blanca, palmeras y con un Ahu con moais en plena playa. Fascinante. El mar era tan salado que uno flotaba y observaba los moai con el cielo azul intenso de fondo. Me podría haber quedado horas sin cansarme de mirar ese paisaje y de disfrutar del relajo y de la paz que se sentía en ese lugar tan real, con tanta historia y tan impresionantemente bonito.
Me dieron ganas de aprender mucho sobre la cultura Rapa Nui. Una cultura con muchos ritos y tradiciones y una historia interesantísima. Para eso me faltó más tiempo también. Sería un sueño poder vivir ahí. En el fondo es no dejar Chile pero a la vez vivir en el paraíso. Perfecto.