martes, julio 18, 2006

LA CIÉNAGA

La Ciénaga es una película argentina dirigida por Lucrecia Martel. Fue realizada en el año 2001 y filmada en la región de Salta, al norte de Argentina, lugar de donde proviene su directora. Este no es un hecho aislado, ya que no sólo ella dirigió la película sino que la escribió. Y la historia tiene mucho que ver con la historia de Salta. Esto lleva a que sea un cine argentino muy distinto al que estamos acostumbrados a ver, en Buenos Aires o en grandes ciudades.
La película es sobre dos familias que están emparentadas, que viven más o menos cerca y pasan un verano en casa. Mientras están todos en la piscina, la madre de una de las familias se cae mientras está un poco borracha, y se corta con los vidrios de la copa, por lo que se ve obligada a quedarse en reposo por mucho tiempo, mientras la familia deambula por la casa durante este interminable y lánguido verano. La otra familia es diferente, y lo que va pasando entre los distintos personajes de ambas familias durante un tiempo prácticamente muerto, es lo que compone la historia. Es decir, no pasa mucho.
Es una película coral, es decir, son varios personajes los que van armando la historia. Pero al mismo tiempo, no hay mucha historia que contar, sólo como van sucediendo las cosas en una familia bastante plana, y otra que tiene las cosas un poco más ordenadas.
Es una película que tiene mucho diálogo trivial, lo que parece casi improvizado, y no cuenta con efectos adicionales ni de montaje ni de música incidental. Los sonidos son los que suenan en directo y los planos son casi todos generales, o abiertos. Prácticamente no existen los primeros planos.
Lo que de verdad llama la atención es el estilo único que tiene esta directora para narrar. Es muy especial, y muy personal, eso se nota. Pero al mismo tiempo, la languidez de la historia con largos planos y sin mucha acción y ritmo en el montaje, hace que se haga un poco tediosa y larga. Esto puede que a muchos les afecte y puede que incluso les llegue a molestar como espectador al ver esta película. Pero todo tiene un por qué y eso me quedó más claro con la explicación y análisis que dio Lucrecia Martel, que me dejó bastante más satisfecha. Después de escuchar su punto de vista sobre las cosas, sobre la vida y sobre el cine entendí por qué y cómo quiso contar esta historia. Y eso me convenció mucho más.
Esto me deja como mensaje que el cine de autor es otro mundo, y es algo que va mucho más allá, pero a la vez, requiere entender al director, al autor, para poder disfrutar y comprender su cine. Por eso puede ser algo muy negativo en el sentido que el cine es para disfrutarlo mientras uno lo ve, no después de que analiza y entiende al director en sus formas, pero por otro lado es un cine que requiere de un esfuerzo mayor de parte del espectador, y una inteligencia especial para maravillarse con este arte. Eso siento que fue lo que me pasó porque la disfruté mucho más cuando escuché a la Martel hablar sobre su cine, que al ver la película.
Y eso es un gran desafío.