jueves, noviembre 20, 2008

LA CIENCIA DEL SUEÑO

La Ciencia del Sueño (The Science of Sleep, 2006) es la más reciente realización del gran Michel Gondry, director francés que se hizo mundialmente conocido y reconocido por su última película “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”.
Al igual que en su anterior producción, Gondry logra crear un mundo mágico y especial, que se mueve constantemente entre la realidad y la fantasía.
En ésta película va un poco más allá en el sentido de la locura pero no logra tener la intensidad de Eterno Resplandor. Hay muchas similitudes pero también se diferencian en el concepto de fondo. Lo bueno de todo esto es que Gondry logra poner su sello, y marcar un estilo en su cine. Se aprecia su mano y se puede decir, sin problemas, que el cine de Gondry es cine de autor.
La Ciencia del Sueño es una película Francesa/Norteamericana, protagonizada por un Mexicano, el latino más famoso del momento, Gael García Bernal. Lo acompaña un elenco francés encabezado por la cantante Charlotte Gainsbourg que le da un toque perfecto de tipo cine independiente.
La historia se centra en el extraño mundo de Stephane (García Bernal) que luego de la muerte de su padre en México, viaja a Francia a pedido de su madre. Ella lo convence con una oferta de trabajo, que termina siendo cualquier cosa menos lo que Stephane se imaginaba. El es un diseñador gráfico que transita en el mundo de las grandes ideas, de la creatividad y de la imaginación desbordante, pero termina en una oficina en decadencia, con un grupo de empleados freaks, un jefe freak y la pega más insignificante posible. Pero mientras va realizando sus labores su cabeza da vueltas y su mundo de ideas pasan a ser su realidad y el límite cada vez se va poniendo más difuso.
En el camino conoce a una mujer, llamada Stephanie, que, en un principio, no le causa mucha impresión, pero cuando se va dando cuenta que sus mundos son muy similares y que sus cabezas funcionan de la misma manera, todo se vuelve muy romántico, a pesar de que no les es fácil concretar su relación. La mejor manera de demostrar que son iguales es a través de su nombre, algo tan simple, pero que dice mucho.
Todo se vuelve muy infantil entre ellos, cuando van haciendo realidad sus ideas y cuando sus fantasías se van llevando a cabo.
La película se mueve entre varios mundos paralelos, entre lo que está sucediendo de verdad y lo que va pasando por la mente y los sueños de Stephane. La manera en que sus sueños se ven es con elementos muy simples, como cartón, papel celofán, algodón y deshechos, pero todo va cobrando vida a través de un formato de animación digital muy interesante. Todo a través de una postproducción muy bien lograda y con una propuesta innovadora.
Al igual que en “Eterno Resplandor”, Gondry logra crear atmósferas muy especiales, pero todo gracias a la solidez del guión, también escrito por él.
Sus ideas son muy voladas pero lo interesante es la manera que las concreta visualmente usando elementos interesantísimos como en este caso, que logran crear un mundo único y muy original. Por lo menos yo no había visto una propuesta tan ambiciosa conceptualmente lograda de manera tan espectacular.
Las películas que tienen mucha fantasía tienen el problema de caer en lo absurdo o en la infantil, pero en éste caso, crea un mundo artístico muy novedoso que te hace soñar, como si de verdad estuvieras soñando, sintiendo las sensaciones que quizás están sintiendo los personajes. Todo se vuelve muy loco. Como si los personajes se hubiesen quedado pegados cuando niños y nunca llegaron a la adultez.
Es una película muy esquizofrénica, partiendo por sus personajes, pasando por la ambientación y terminando con la idea central de la historia que tiene que ver precisamente con eso. ¿Será posible que nuestros sueños nos terminen volviendo loco y nos hacen perder un poco el sentido de la realidad?
Yo creo que lo que plantea esta película es eso, es hacernos pensar en cómo vemos nuestros mundos, cómo percibimos lo que nos está pasando y hasta qué punto nuestros sueños nos llevan a crear mundos paralelos.
Creo que “La Ciencia del Sueño” es una propuesta interesantísima que logra crear mundos y sensaciones y nos lleva a pensar un poco más allá, aunque sea por un momento.

EL GRAN FINAL

El otro día salí a comer con unas amigas y empezaron a hablar del final de “Into the Wild”, la última película de Sean Penn. Para no arruinarme el final, lo comentaron cuando fui al baño, y cuando volví me fijé en sus caras y me sorprendió el efecto que les produjo.
Yo la tenía en DVD en mi casa y apenas llegué la vi, porque estaba metida con el tan comentado final. Nunca pensé que iba a ser tan fuerte y angustioso. Ellas tenían razón. Había que comentarlo. La historia está basada en una historia real, por lo que el final trágico, de verdad ocurrió. Eso lo hace aún más angustiante. Cuando uno piensa que esas cosas de verdad pasan en la vida, y alguien vivió lo que interpretó el personaje, uno no puede dejar de pensar en nuestros propios finales.
Los finales en la vida son tristes. Cuando uno termina una relación de pareja es desagradable, aunque uno tenga claro que es lo mejor. Cuando uno finaliza un ciclo o un proceso también es fuerte. En la vida cuando le ponemos fin a algo, viene otra etapa, y uno empieza a vivir un proceso de cambio.
En el cine el final es el final. No hay cambios, no hay que lidiar con lo que viene. Por eso es tan importante el final de cada película, ya que el final es lo último que queda. Si está bien logrado y si la película es buena, lo vamos a recordar. Para los realizadores es un gran desafío. El desafío de lograr el mejor final. ¿Cuál es el mejor final? ¿El final feliz, ó el final intenso, emotivo, sorpresivo?
Cada vez se hace más complicado crear finales distintos, poco predecibles, originales, que impresionen, que cierre la historia. Uno tiende a criticar que las comedias románticas siempre terminan igual, con el final feliz, la pareja se casa y todos son felices, o en las películas de acción donde el malo muere y el bueno obtiene lo que quiere.
Las películas con buenos finales, que no quiere decir necesariamente que sean finales felices, son escasas, por eso me voy a referir a algunos casos que me han llamado la atención y dónde el final es clave en la historia.
Uno de los finales más extraños que he visto últimamente es “No Country for Old Men” de los hermanos Cohen. La verdad es que la película no me gustó y nunca entendí porqué se ganó el Oscar, pero aparte de mi apreciación personal, encuentro que el final es lo más bizarro que he visto en mucho tiempo. Termina con una conversación entre un policía y su señora. De la nada la película termina, sin haber concluido como suele suceder en una película. Es como que le faltara una parte, hasta el nivel de pensar que se me echó a perder el DVD o algo. Totalmente incomprensible, pero eso no quita que sea una manera original de finalizar una historia.
Cómo olvidar el final de The Sixth Sense, un final que pasó a ser un clásico por lo sorpresivo (el sicólogo que trataba al niño que veía muertos, estaba realmente muerto) ó el de la clásica Thelma y Louise, cuando las fugitivas interpretadas por Susan Sarandon y Geena Davis, al ser perseguidas por la policía, en vez de entregarse, aceleran el auto y se lanzan por un precipicio. Final impresionante y nunca olvidado.
En películas de suspenso, el final es un elemento clave. Es el caso de Seven, con un final espeluznante (la cabeza de Gwyneth Paltrow dentro de la caja representando el último pecado capital) ó en The Usual Suspects, cuando aparece el asesino interpretado por el notable Kevin Spacey, mostrando las manos sin huellas digitales.
Otro caso notable es la gran “Match Point” de Woody Allen que logra en el final un excelente enganche con el tenis, haciendo una metáfora con el punto de partido y el factor suerte. Notable.
Hay finales que son conmovedores, que te hacen llorar y que hace que se te paren los pelos. Una película con la que me pasó eso y que suelo recordar por el emotivo final es “Billy Elliot” donde muestra al niño de adulto bailando ballet en un teatro lleno de gente, con su padre orgulloso y emocionado en el público, después de que había rechazado la opción de su hijo de convertirse en bailarín de ballet. Preciosa escena y excelentemente lograda.
Dentro del género romántico hay escenas que están presentes en mi memoria y que no puedo dejar de mencionar. Por ejemplo en el final de “The Bridges of Maddison County”, cuando el personaje de Meryl Streep, después de vivir un intenso affair con el personaje de Cint Eastwood, y se dejan de ver por un tiempo, ella lo ve mientras maneja su camioneta por el pueblo. Agarra la manilla de la camioneta mientras tiene que tomar la decisión de su vida: se va con su amante o sigue su vida con su marido e hijos. Gran decisión y gran final. Al verlo lo único que uno quiere es que abra la maldita puerta de la camioneta y llame a Clint. El no la ve y ella finalmente sigue su camino dejándolo en el pasado.
Por último quiero mencionar una película que tiene un final abierto: Before Sunset, la secuela de Before Sunrise de Richard Linklater. Después de 9 años que se estrenó Before Sunrise, y dónde los personajes quedan de juntarse al año siguiente en una estación en Viena, en Before Sunrise estos personajes se encuentran en París y pasan un día juntos, recordando lo que vivieron 9 años atrás. Tienen poco tiempo para estar juntos, y al final el personaje de Ethan Hawke va a la casa de Julie Delpy y ella le canta un vals mientras toca la guitarra. Ella le pregunta por su vuelo, y ahí termina la película, sin saber si se va o se queda con ella. En este caso lo único que quiero es que no tengan que pasar 9 años para que se vuelvan a juntar.
Son muchas las expectativas que se ponen el final de una película ya que la diferencia entre un final feliz y uno no feliz es demasiado importante en el cine. Uno siempre está esperando el final feliz, aunque a veces la sorpresa puede ser más atractiva y generalmente esa sorpresa se produce al quebrar la expectativa del final feliz, con una vuelta de tuerca y creando un término de la historia distinto, inesperado, con intensidad dramática.
Es como lo que nos pasa en nuestra vida real, ya que uno siempre está tratando que las cosas terminen bien, y no siempre obtenemos nuestro final feliz.

EL ETERNO IMPOSIBLE

Hay veces en que uno se da cuenta cuando algo es imposible.
Cuando tenía 10 años descubrí a un niño en el colegio que me gustó altiro. Lo miré mucho y sentí que había algo, él tenía algo especial. Yo lo miraba y lo miraba y nunca me atreví a hablarle.
Pasaron los años y seguí mirándolo y me seguía gustando. Un día, en los pasillos del colegio, cruzamos miradas, pero fue muy raro, porque cuando vi que me estaba mirando, el miró para otro lado. Después yo miré para otro lado, y él se volvió a mirarme nuevamente y apenas lo vi me di vuelta y así estuvimos mucho rato, mirándonos esquivamente.
Años más tarde fui al cine a ver “Antes del amanecer” de Richard Linklater, con Ethan Hawcke y Julie Delpy. Ellos son dos desconocidos que se topan en un tren en Viena y deciden continuar el viaje juntos. Se enamoran y se tienen que separar. Un romance corto pero intenso.
Hay una escena de la película que me hizo recordar a este niño que yo miraba en el colegio, porque fue justo lo que nos pasó esa vez en el pasillo. Ethan y Julie están en una disquería escuchando música en un cubículo con audífonos, y de repente él la mira y cuando ella nota que la está mirando mira para el lado, luego ella lo mira a él y el hace lo mismo, y eso se repite muchas veces. Fue lo mismo que me pasó a mí con ese niño. Las miradas entrecruzadas, intensas por segundos, y tratando de disimular todo el rato. Evitando el contacto visual que se torna inevitable.
Años después vi la película chilena “En La Cama” de Matías Bize, con Blanca Lewin y Gonzalo Valenzuela. Nuevamente se repite una pareja que tiene un romance intenso pero corto. Ella se va a casar y él se va a Barcelona a vivir. Se enamoran pero se dan cuenta que no pueden estar juntos.
Ambos están en la cama y él la mira, y cuando ella se da cuenta él mira para el lado. Después ella lo mira y cuando él se da cuenta ella mira para el lado y así varias veces, evitando ser descubiertos. Me recordó de inmediato la escena de la disquería de “Antes del amanecer” y la escena que yo viví con este niño en el pasillo del colegio.
Un tiempo después tuve la oportunidad de conocer a Matías Bize y le pregunté sobre la escena de la disquería, si tenía alguna relación con la de “Antes del amanecer” y efectivamente sí, me dijo que había sido una influencia directa y que era una copia, literalmente, porque le había encantado esa escena y siempre había pensado en incluirla de alguna manera en su película.
Todo eso me hizo mucho sentido. Llegué a la conclusión que esa pequeña situación que viví cuando chica, era algo que perduraría años en mi memoria y que sería recordada justamente en dos de mis películas favoritas. Del cine independiente gringo “Antes del amanecer” y de las películas chilenas, en “En la cama”. Y lo que tienen en común es justamente el eterno imposible. Esos amores intensos pero que por razones “x” nunca perduran. A mí no me resultó con el chico del colegio, a Julie no le resultó con Ethan y a Blanca no le resultó con Gonzalo. Quizás lo más bonito no dura eternamente.

¿CHILE ES FELIZ?

Ahora que se acaban de cumplir los 20 años del plebiscito, uno de los temas que ha salido más en los debates, análisis, columnas, artículos de prensa, etc., no es el tema político en sí, ni económico en sí, sino que el gran tema que nos preocupa a los chilenos es la felicidad. La gran pregunta que nos hacemos todos es: ¿Hemos logrado ser felices los chilenos? El slogan de la campaña del No decía “Chile, la alegría ya viene” y ese ideal para muchos se fue al tacho de la basura. Muchos lo esperaron 20 años y ahora hay muchos que se están dando por vencidos.
Lo noto en la calle, en los tacos, incluso se respira en el aire. Los chilenos no somos felices. Chile está deprimido, está sin ganas, sin ideales por los que luchar. A pocos les queda ánimo para luchar y entre tanto problema, ya la política claramente no es lo que era hace 20 años atrás.
El cine chileno es un reflejo constante del ambiente que vive nuestra sociedad. Por muchos años, sobre todo post dictadura, todo el cine chilenos fue una explosión de contenido político. La mayoría de los autores quería decir lo que les prohibieron durante muchos años. Fue su medio de expresión, incluso muchas veces de protesta. El público incluso se llegó a saturar de tanta película política, y dejó de creer en el cine chileno porque hasta el año 2000 aproximadamente no había película chilena que no tuviera incorporado un tema político.
Luego apareció el Chacotero Sentimental y todo cambió. La gente volvió a las salas y apoyó al cine chileno en masas.
En el último tiempo, las producciones chilenas han aumentado significativamente tanto en número como en calidad y el público está cada vez más exigente.
Yo soy de las personas que apoya el cine chileno a morir. Las veo todas y éste último par de meses he ido a ver 3 cintas chilenas que tienen un tema en común y que creo que es digno de analizar. Las tres tratan el tema de la felicidad del chileno. Nunca antes había pasado que películas de distintos realizadores, que se estrenan con poco tiempo de diferencia, traten del mismo tema, y un tema tan candente, pero poco explícito. Me refiero a Tony Manero, La Buena Vida, y 199 Recetas para ser Feliz. La última es como obvio, ya que el título lo dice todo, pero las otras dos toman el tema y lo desarrollan de manera muy distinta.
Tony Manero es una película que venía con excelentes críticas, había estado en Cannes y tenía muchísima prensa. Fui con demasiada expectativa y quise darle otra oportunidad a Larraín, que después de ver Fuga, lo encontré un muy mal director. Pero pensé que había mejorado. Creo que fue demasiado inflado y su película no me gustó. Se trata de un personaje llamado Raúl Peralta que su sueño es convertirse en el personaje Tony Manero de la película “Fiebre de Sábado por la Noche” con John Travolta. El tema es que el personaje es un desquiciado que quiere ser alguien que representa la alegría a través del baile, pero eso nunca se logra. El personaje es depresivo, es triste y su objetivo no se entiende teniendo esas características. Es una película de personaje que no tiene desarrollo de personaje. El personaje está sumergido en un contexto político y social que lo hace hacer cometer crímenes horrorosos, pero que además quiere ser Tony Manero. Poco sólido encuentro. El baile de por si tiene que ver con la alegría y la felicidad, entonces ¿como se entiende que un personaje tan triste y tan amargado quiera ser como un personaje que representa la felicidad? ¿Si llegara a convertirse en Tony Manero, logrará la felicidad? Esa es la gran pregunta y a mi parecer no la lograría.
Por otro lado La Buena Vida es en sí una película sobre la búsqueda de la felicidad. Son varios personajes sumergidos en una ciudad gris y triste, que tratan de salir adelante y lograr sus objetivos. Pero en este caso, los personajes sí están bien construidos ya que tienen una lógica, una razón de ser y los objetivos están bien planteados. Se entiende por qué tienen ese nivel de tristeza en la mirada, y uno quisiera, como espectador, que a esos personajes les pase algo para salir de ese estado de melancolía. Andrés Wood sabe como hacerlo y lo logra. Es una película maravillosa, que es una radiografía de los chilenos, y cómo buscamos la felicidad. Para algunos la felicidad se obtiene con muy poco, para otros, con mucho, pero cada uno sabe qué hacer y cómo hacerlo, para obtener lo que queremos para estar felices.
En 199 Recetas para ser Feliz, se muestra la felicidad como una ironía, a través de un libro de autoayuda que edita el personaje protagónico, interpretado por Pablo Macaya. El personaje es un chileno que vive en Barcelona con su pareja y reciben la visita de la polola del cuñado. Los personajes están sumergidos en un mundo muy deprimente. Se vislumbra que no son felices, y a través de las recetas que se van intercalando en el relato, se hace una analogía con lo que es la felicidad, que claramente no es parte de sus vidas. Son personajes muy tristes que no saben que hacer al respecto y que creen que la llegada de esta mujer, los puede sacar del aburrimiento y la rutina. Pero, ¿logran ser felices?
La pregunta que me hago es: ¿Por qué tenemos esa necesidad tan grande de buscar la felicidad, y por qué es un tema tan importante actualmente que las últimas películas chilenas que han salido en cartelera se tratan de éste tema? Claramente es algo que a los chilenos nos preocupa, y eso se nota en nuestro cine actual. ¿Será algo de qué preocuparse, o es sólo una etapa?