jueves, noviembre 20, 2008

¿CHILE ES FELIZ?

Ahora que se acaban de cumplir los 20 años del plebiscito, uno de los temas que ha salido más en los debates, análisis, columnas, artículos de prensa, etc., no es el tema político en sí, ni económico en sí, sino que el gran tema que nos preocupa a los chilenos es la felicidad. La gran pregunta que nos hacemos todos es: ¿Hemos logrado ser felices los chilenos? El slogan de la campaña del No decía “Chile, la alegría ya viene” y ese ideal para muchos se fue al tacho de la basura. Muchos lo esperaron 20 años y ahora hay muchos que se están dando por vencidos.
Lo noto en la calle, en los tacos, incluso se respira en el aire. Los chilenos no somos felices. Chile está deprimido, está sin ganas, sin ideales por los que luchar. A pocos les queda ánimo para luchar y entre tanto problema, ya la política claramente no es lo que era hace 20 años atrás.
El cine chileno es un reflejo constante del ambiente que vive nuestra sociedad. Por muchos años, sobre todo post dictadura, todo el cine chilenos fue una explosión de contenido político. La mayoría de los autores quería decir lo que les prohibieron durante muchos años. Fue su medio de expresión, incluso muchas veces de protesta. El público incluso se llegó a saturar de tanta película política, y dejó de creer en el cine chileno porque hasta el año 2000 aproximadamente no había película chilena que no tuviera incorporado un tema político.
Luego apareció el Chacotero Sentimental y todo cambió. La gente volvió a las salas y apoyó al cine chileno en masas.
En el último tiempo, las producciones chilenas han aumentado significativamente tanto en número como en calidad y el público está cada vez más exigente.
Yo soy de las personas que apoya el cine chileno a morir. Las veo todas y éste último par de meses he ido a ver 3 cintas chilenas que tienen un tema en común y que creo que es digno de analizar. Las tres tratan el tema de la felicidad del chileno. Nunca antes había pasado que películas de distintos realizadores, que se estrenan con poco tiempo de diferencia, traten del mismo tema, y un tema tan candente, pero poco explícito. Me refiero a Tony Manero, La Buena Vida, y 199 Recetas para ser Feliz. La última es como obvio, ya que el título lo dice todo, pero las otras dos toman el tema y lo desarrollan de manera muy distinta.
Tony Manero es una película que venía con excelentes críticas, había estado en Cannes y tenía muchísima prensa. Fui con demasiada expectativa y quise darle otra oportunidad a Larraín, que después de ver Fuga, lo encontré un muy mal director. Pero pensé que había mejorado. Creo que fue demasiado inflado y su película no me gustó. Se trata de un personaje llamado Raúl Peralta que su sueño es convertirse en el personaje Tony Manero de la película “Fiebre de Sábado por la Noche” con John Travolta. El tema es que el personaje es un desquiciado que quiere ser alguien que representa la alegría a través del baile, pero eso nunca se logra. El personaje es depresivo, es triste y su objetivo no se entiende teniendo esas características. Es una película de personaje que no tiene desarrollo de personaje. El personaje está sumergido en un contexto político y social que lo hace hacer cometer crímenes horrorosos, pero que además quiere ser Tony Manero. Poco sólido encuentro. El baile de por si tiene que ver con la alegría y la felicidad, entonces ¿como se entiende que un personaje tan triste y tan amargado quiera ser como un personaje que representa la felicidad? ¿Si llegara a convertirse en Tony Manero, logrará la felicidad? Esa es la gran pregunta y a mi parecer no la lograría.
Por otro lado La Buena Vida es en sí una película sobre la búsqueda de la felicidad. Son varios personajes sumergidos en una ciudad gris y triste, que tratan de salir adelante y lograr sus objetivos. Pero en este caso, los personajes sí están bien construidos ya que tienen una lógica, una razón de ser y los objetivos están bien planteados. Se entiende por qué tienen ese nivel de tristeza en la mirada, y uno quisiera, como espectador, que a esos personajes les pase algo para salir de ese estado de melancolía. Andrés Wood sabe como hacerlo y lo logra. Es una película maravillosa, que es una radiografía de los chilenos, y cómo buscamos la felicidad. Para algunos la felicidad se obtiene con muy poco, para otros, con mucho, pero cada uno sabe qué hacer y cómo hacerlo, para obtener lo que queremos para estar felices.
En 199 Recetas para ser Feliz, se muestra la felicidad como una ironía, a través de un libro de autoayuda que edita el personaje protagónico, interpretado por Pablo Macaya. El personaje es un chileno que vive en Barcelona con su pareja y reciben la visita de la polola del cuñado. Los personajes están sumergidos en un mundo muy deprimente. Se vislumbra que no son felices, y a través de las recetas que se van intercalando en el relato, se hace una analogía con lo que es la felicidad, que claramente no es parte de sus vidas. Son personajes muy tristes que no saben que hacer al respecto y que creen que la llegada de esta mujer, los puede sacar del aburrimiento y la rutina. Pero, ¿logran ser felices?
La pregunta que me hago es: ¿Por qué tenemos esa necesidad tan grande de buscar la felicidad, y por qué es un tema tan importante actualmente que las últimas películas chilenas que han salido en cartelera se tratan de éste tema? Claramente es algo que a los chilenos nos preocupa, y eso se nota en nuestro cine actual. ¿Será algo de qué preocuparse, o es sólo una etapa?