jueves, noviembre 20, 2008

EL ETERNO IMPOSIBLE

Hay veces en que uno se da cuenta cuando algo es imposible.
Cuando tenía 10 años descubrí a un niño en el colegio que me gustó altiro. Lo miré mucho y sentí que había algo, él tenía algo especial. Yo lo miraba y lo miraba y nunca me atreví a hablarle.
Pasaron los años y seguí mirándolo y me seguía gustando. Un día, en los pasillos del colegio, cruzamos miradas, pero fue muy raro, porque cuando vi que me estaba mirando, el miró para otro lado. Después yo miré para otro lado, y él se volvió a mirarme nuevamente y apenas lo vi me di vuelta y así estuvimos mucho rato, mirándonos esquivamente.
Años más tarde fui al cine a ver “Antes del amanecer” de Richard Linklater, con Ethan Hawcke y Julie Delpy. Ellos son dos desconocidos que se topan en un tren en Viena y deciden continuar el viaje juntos. Se enamoran y se tienen que separar. Un romance corto pero intenso.
Hay una escena de la película que me hizo recordar a este niño que yo miraba en el colegio, porque fue justo lo que nos pasó esa vez en el pasillo. Ethan y Julie están en una disquería escuchando música en un cubículo con audífonos, y de repente él la mira y cuando ella nota que la está mirando mira para el lado, luego ella lo mira a él y el hace lo mismo, y eso se repite muchas veces. Fue lo mismo que me pasó a mí con ese niño. Las miradas entrecruzadas, intensas por segundos, y tratando de disimular todo el rato. Evitando el contacto visual que se torna inevitable.
Años después vi la película chilena “En La Cama” de Matías Bize, con Blanca Lewin y Gonzalo Valenzuela. Nuevamente se repite una pareja que tiene un romance intenso pero corto. Ella se va a casar y él se va a Barcelona a vivir. Se enamoran pero se dan cuenta que no pueden estar juntos.
Ambos están en la cama y él la mira, y cuando ella se da cuenta él mira para el lado. Después ella lo mira y cuando él se da cuenta ella mira para el lado y así varias veces, evitando ser descubiertos. Me recordó de inmediato la escena de la disquería de “Antes del amanecer” y la escena que yo viví con este niño en el pasillo del colegio.
Un tiempo después tuve la oportunidad de conocer a Matías Bize y le pregunté sobre la escena de la disquería, si tenía alguna relación con la de “Antes del amanecer” y efectivamente sí, me dijo que había sido una influencia directa y que era una copia, literalmente, porque le había encantado esa escena y siempre había pensado en incluirla de alguna manera en su película.
Todo eso me hizo mucho sentido. Llegué a la conclusión que esa pequeña situación que viví cuando chica, era algo que perduraría años en mi memoria y que sería recordada justamente en dos de mis películas favoritas. Del cine independiente gringo “Antes del amanecer” y de las películas chilenas, en “En la cama”. Y lo que tienen en común es justamente el eterno imposible. Esos amores intensos pero que por razones “x” nunca perduran. A mí no me resultó con el chico del colegio, a Julie no le resultó con Ethan y a Blanca no le resultó con Gonzalo. Quizás lo más bonito no dura eternamente.